Historia de la Abadía de San Millán de la Cogolla (Siglos XV-XIX)

Historia

La “Historia de la Abadía de San Millán de la Cogolla” nos introduce en la vida de este importante monasterio desde el siglo XV al XIX, etapa en la que formó parte de la Congregación benedictina de Valladolid. Podrá encontrar una descripción detallada de la abadía, sus propiedades, los monjes, su organización, forma de vestir, alimentación y su relación con los pueblos del entorno.

Javier García Turza

ISBN: 978-84-17107-46-8. Año: 2018. Autor: J. Luis Sáenz Ruiz de Olalde. Páginas: 653. Precio: 28.00 € PVP

Pocos lugares pueden resultar más evocadores que las construcciones monásticas medievales. Quizá por su ubicación en un paisaje agreste, cuando no claramente salvaje, y en general retirado; por la conformación de sus edificios, muchas veces de sorprendente estética y, algunas veces, de tamaño generoso; en fin, por la atmósfera de misterio que les rodea y acoge. Todo ello, sin duda, suele transmitir el reflejo de una marchita hegemonía, hoy a todas luces desaparecida, pero que prefigura lo que fueron y, por supuesto, sirven de documento histórico para conocer su realidad en tiempos pretéritos. Del mismo modo, también es posible que hoy solo queden como recuerdo de su existencia restos de sus viejos muros, o de las cuevas que les dieron el primer soplo de vida, o la memoria legendaria de su supuesta grandeza, mientras que la realidad de su mayor o menor importancia pervive alojado en las estanterías de cualquier archivo.

En general, estos monasterios se constituyeron como lugares destinados al rezo de aquellos creyentes que abandonaban el mundo para encontrarse con Dios. Ahora bien, siento esta propuesta fundamental, los cenobios resultaron ser mucho más. En primer lugar, se erigieron como esferas de poder vinculadas a las clases dirigentes, ya que, no en vano, eran regidas por miembros de las familias más poderosas del reino. De esta manera, las abadías, unas veces a través de donaciones, provenientes muy a menudo de esa realeza y nobleza cercanas, y otras a través de compras, van forjando un enorme potencial agrario, que, lógicamente, pondrán rápidamente en explotación. De aquí que, pasado un tiempo prudencial, que no responderá por igual al devenir de todos los cenobios, podremos ver a sus monjes organizando social, económica y jurídicamente la vida de los campesinos que habitaban en las propiedades dominicales.

Pero también los monasterios se constituyeron en los mayores centros de cultura de la Europa cristiana, ya que desde sus escritorios se elaboraban gran cantidad de documentos administrativos y, claro está, religiosos, además de la copia de libros espirituales y de autores clásicos, que albergaron sus destacadas bibliotecas.

Por estos motivos entre otros, los cenobios acabaron convirtiéndose en una pieza esencial de la sociedad cristiana, tanto por su importancia religiosa como cultural, económica y social, un significado que se ha alargado en el tiempo hasta finales del siglo XVIII o comienzos del siguiente en la mayor parte de los países europeos.

Y claro está, a partir de ese papel histórico tan fructífero, la historiografía consiguiente ha resultado igualmente muy copiosa a lo largo del tiempo. Ya desde sus comienzos, el poder que se ejercía desde los cenobios intentó dejar patente su significado religioso, político y económico a través, por ejemplo, de los Cartularios, de las reliquias o de las vidas de santos. Más tarde, los monjes intentaron dejar su impronta histórica al elaborar estudios sobre sus propios centros religiosos, sacando a relucir, entre otras cuestiones, las grandezas espirituales de las comunidades que los habitaban o de las advocaciones que los presidían. Pero no será hasta el siglo XX, sobre todo a partir de los años 70, cuando la línea de investigación monástica acabó convirtiéndose en uno de los temas que mejor encajó en las corrientes historiográficas de toda Europa, entre otros motivos, porque el volumen documental que albergan muchos de los archivos monásticos resultaba, como poco, llamativo y fructífero en contenido.

En un plano concreto, esta descripción general puede subscribirse a la hora de hablar de San Millán de la Cogolla. Es bien sabido que la importancia que ha tenido este cenobio a lo largo de los siglos le ha llevado a ser proclamado por la UNESCO, hace justo ahora 20 años, Patrimonio de la Humanidad. Sobre él se ha venido publicando en las últimas décadas un sinfín de estudios multidisciplinares, trabajos por tanto heterogéneos que, en general, lo han convertido en centro de la investigación histórica y en el referente de los orígenes escritos de la lengua española.

Ese interés se sintió por San Millán de la Cogolla a partir de la publicación de las fuentes documentales de la Alta y Plena Edad Media. En este sentido, merece la pena destacar la gigantesca labor de trascripción de los cartularios emilianenses por Serrano, Ubieto, Ledesma y, recientemente, por García Andreva. Asimismo, y de forma más o menos simultánea, se iban concibiendo los primeros estudios monográficos. Ahora bien, ante el considerable número de autores a citar, quiero destacar ahora de entre todos ellos la obra ejemplar de García de Cortázar sobre el dominio monástico de San Millán en la Alta Edad Media, referente intelectual y metodológico para muchos otros investigadores, y el enorme y provechoso trabajo que realizó a lo largo de toda su vida el P. Juan Bautista Olarte, continuando la labor que invariablemente han realizado los miembros de las comunidades que han residido en San Millán.

Lógicamente, los temas tratados han sido muy variados. Por un lado, se ha estudiado a los monjes que lo habitaron y a la familia monástica que le acompañaba, así como su espíritu religioso, su labor asistencial y el papel que desempeñaron para hacer apostolado entre la población que vivía bajo su jurisdicción. Igualmente se ha tenido en cuenta el análisis de la inserción del cenobio en la sociedad y en la economía, primero del reino de Pamplona y después de Castilla, teniendo una importancia más que notable los apartados de su origen y el del desarrollo, excepcional, de su dominio durante los siglos X al XII.

Por otro lado, San Millán de la Cogolla y la lengua española van indeleblemente unidos. Nadie duda de que el objeto «cultural» con que se relaciona a San Millán de la Cogolla es de una altísima entidad, la lengua española, lo que contribuye a realzar y convertir en transcendental el papel histórico desempeñado por el monasterio riojano. Por eso, tal como advierte oportunamente Claudio García Turza, es necesario proclamar la intensa actividad lexicográfica, o de elaboración de diccionarios, desarrollada en el escritorio emilianense durante los siglos X y XI y, de modo particular, el quehacer glosador de sus clérigos en esa época altomedieval, dedicación que conlleva la ardua habilidad intelectual de escribir en grafías ya no latinas sino romances y, consecuentemente, la presencia de los primeros testimonios escritos patentes de las formas y frases romances que nutren tan satisfactoriamente el capítulo del español primitivo y que inauguran así la rica historia de la lengua española.

Del mismo modo, en la relación San Millán-lengua española figura un poeta, Gonzalo de Berceo, que determina, en alta medida, el modo de ser y de configurarse de esta lengua y que proporciona, desde luego, datos imprescindibles para trazar el perfil de su historia primitiva. El poeta riojano enriquece notablemente de cultismos a la lengua española, de tal forma que su obra representa el nacimiento de un lenguaje culto que a la par lo es artístico, aportando un valiosísimo vocabulario proveniente del latín que, en gran parte, ha perdurado hasta la actualidad.

Sin embargo, al igual que ocurre en otros espacios monásticos, el desinterés de los estudios por la institución, salvo raras excepciones, supone la tónica general a partir del siglo XIII. Efectivamente, vemos cómo hay aspectos que apenas han atraído al investigador y, en consecuencia, nos resultan más –cuando no totalmente- desconocidos. Este desequilibrio se hace más evidente si observamos, por un lado, el atractivo que desde antiguo ha despertado en los investigadores el tema de la cultura monástica en general, o más recientemente el de la arqueología y la arquitectura. Sin embargo, una vez dejada atrás la fortuna bien labrada de Berceo, con un ingente número de publicaciones dedicadas a su obra, apenas contamos con unos cuantos artículos que traten de explicar a grandes rasgos una etapa amplia, como la Baja Edad Media o, en su defecto, un aspecto concreto de esa misma época o de la Edad Moderna. Así, la vida del monasterio desde la segunda mitad del XIII escasamente ha despertado la curiosidad del especialista, quizá porque desde la centuria siguiente su naturaleza como centro religioso mantiene más puntos en común con el resto de grandes abadías que diferencias sustanciales. Dicho con otras palabras, el centro emilianense evidencia una mayor personalidad en la alta y plena Edad Media.

Y es en este punto donde entra en acción el original legado de José Luis Sáenz Ruiz de Olalde.

Cada recorrido por el devenir histórico es una aventura, y este libro la tiene. En efecto, quiero manifestar que nunca había recibido los folios, por cierto, ingentes, de una obra sin concluir, ya que al añorado autor, amante como pocos del monasterio emilianense, le encontró la muerte antes de que pudiese concluir esta publicación que Ud., querido lector, tiene ahora en sus manos.

En el momento en que se me invitó a dar forma y, si se me permite, a corregir algunos de los aspectos que el autor no llegó a culminar, me planteé si realmente merecía la pena hacer el esfuerzo que se me pedía, aparentemente enorme, de estructurar el manuscrito, aligerar algunos capítulos o completar otros.

En ese sentido, José Luis no era nuevo en la aplicación de sus conocimientos a la historia en general, y a la de San Millán en concreto. No en vano, en 1990 terminó su Tesis Doctoral, titulada San Millán de la Cogolla: historia económica-social en época moderna, que publicaría un año después; del mismo modo que ocupó su tiempo en el estudio del devenir de las Agustinas Recoletas de Pamplona y de las de Santa Isabel la Real, de Madrid.

Por todos estos antecedentes, entiendo que esta obra quedó realmente inconclusa a su fallecimiento. En las numerosísimas conversaciones que mantuve con el P. Juan Ángel Nieto, auténtico impulsor de esta edición, se pusieron sobre la mesa los pros y los contras de sacar a la luz un original inacabado. No obstante, tras infinidad de reflexiones, acabamos concluyendo que el esfuerzo realizado por el P. Sáenz Ruiz de Olalde había sido tan ingente que sería realmente injusto no seguir adelante, como, estamos convencidos, hubiese deseado él.

Ahora bien,  ¿cómo hacer adecuadamente nuestra labor sin traicionar el cuerpo del trabajo original? En efecto, la tarea no resultó fácil en un planteamiento inicial ni mucho menos cuando tuvimos que trabajar directamente sobre la documentación existente, aunque desde el principio tuvimos claro que nuestro quehacer pasaba por no alterar el fondo de su contenido. Por lo tanto, a lo largo de estas páginas se ha procurado ser escrupulosos con las pautas seguidas por el autor.

Por todo esto, lo importante de toda aventura es su final: el libro que ahora es y tienes en tus manos. Se trata, como describe el título y encierra su contenido, de un estudio sobre el monasterio riojano de San Millán de la Cogolla, y que se extiende desde el siglo XV hasta el XIX, más de cuatro siglos de acontecimientos personales e institucionales, que atañen tanto a la vida interior de los monjes como a la de la familia monástica, o a la de las granjas o prioratos que dependieron del cenobio, eso sí, sin olvidar un sinfín de muestras de desarrollo religioso, económico, social y cultural.

El análisis del libro se realiza siguiendo una metodología que podríamos llamar “positivista”, un concepto que siempre ha aspirado a dar una imagen exacta y completa del pasado a partir de unas fuentes supuestamente legítimas. Su utilización ha sido y es bastante frecuente en aquellos ámbitos que persiguen una objetividad del conocimiento histórico basada en percibir el dato tal como es, en registrar los hechos en estado bruto, en su verdad original, fuera de toda interpretación. De hecho, el volumen documental que se encuentra en este libro es lo que justifica su publicación. Cientos de ejemplos, muchas veces sin un orden claro y, en ocasiones, repetitivos, pero que nos proporcionan una información apreciable, generalmente muy descriptiva, de la vida interna y externa de la comunidad monástica.

Este mismo análisis, con todas las matizaciones que se le quieran aplicar, resulta, por otro lado, plenamente institucionalista, es decir, cercano a la actuación de los distintos abades, que, como ocurre en tantos casos, oscurecen el papel claro que le correspondió jugar a otros miembros del monasterio. Además, el autor hace referencia a un área geográfica que excede a la actual Rioja, en cualquier caso, un escenario de gran trascendencia histórica, muy amplio, aunque abarcable por el historiador, y al mismo tiempo tan heterogéneo que podría servir de estudio complementario a otros monasterios peninsulares.

Al margen de las limitaciones metodológicas, existe en este libro una cuestión francamente positiva, como es la cronológica. Es un hecho general, como ya se dijo más arriba, que los historiadores de los monasterios, salvo raras excepciones, hayan volcado todos sus esfuerzos en el estudio de sus orígenes y en el de su desarrollo dominical plenomedieval.  Sin embargo, a partir de esos momentos su interés decae considerablemente, quizá porque los cenobios fueron perdiendo una buena parte del protagonismo y, especialmente, el impulso renovador en lo espiritual y su trascendencia en el ámbito político que habían adquirido en los primeros momentos. Todo ello parece dar paso a un simple mantenerse, a una mera subsistencia, sin apenas aspiraciones de mejora, lo que no quiere decir que su labor espiritual y económica no siguiese desarrollándose con desigual fortuna hasta la exclaustración del siglo XIX. En otras palabras, la abadía de San Millán va a seguir jugando un papel notable durante esos siglos, y sus actuaciones, unas veces positivas y otras negativas, van a incidir directamente en la sociedad de su entorno.

En el caso de este libro, su autor viene a rellenar una parte importante del vacío, casi insalvable a la luz de la bibliografía existente, que va desde la presencia de la Congregación vallisoletana en nuestra región hasta el destino final del monasterio tras las exclaustraciones decimonónicas. De este periodo, quiero insistir en ello, apenas se han escrito unos cuantos artículos, en cualquier caso siempre insuficientes, por lo que el trabajo de José Luis se hace necesario.

Como ya se ha mencionado con anterioridad, el estudio se fundamenta en una base documental muy amplia, que Sáenz Ruiz de Olalde ha perseguido y elaborado pacientemente; unos documentos que casi en su totalidad pertenecen a los fondos emilianenses actualmente albergados en el Archivo Histórico Nacional. Solo por este hecho, por haber recogido una relación tan ingente de fuentes, su publicación merece la pena. De hecho, abre las puertas a que otros historiadores, a la hora de emprender nuevos estudios sobre los siglos modernos y contemporáneos del monasterio, recurran directamente a este trabajo, eso sí, sabiendo de antemano que tendrán que consultar nuevas fuentes y completarlas con otras provenientes de archivos distintos.

Ahora bien, el volumen documental se reúne en el propio cuerpo del trabajo, en el aparataje demostrativo, y no en un apéndice al uso. Esta circunstancia tiene de ventaja de que incluye en el propio texto un extracto, ocasionalmente la propia literalidad de la fuente, del documento usado; por el contrario, la suma ad nauseam de ejemplos, que, en nuestra opinión, sí que debería haber puesto en tablas, hace que la lectura de los capítulos resulte, en alguna ocasión, francamente difícil.

Otro elemento que debemos recalcar es que el libro no concluye en una tesis como tal, salvo que por la misma entendamos la contestación a algunas preguntas que el autor se va realizando a lo largo del propio proceso constructivo. Es tal la cantidad de información que aporta, que no recurre a una conclusión ni parcial ni final, lo que, sin duda, hubiera sido deseable.

A pesar de todo lo dicho, entiendo que este libro tenía que ser publicado. Puede decirse de él que es parcial en muchos aspectos. Por ejemplo, en cuanto que no ha utilizado las fuentes de San Millán o de Simancas; o porque no llega a tratar aspectos realmente transcendentes en la vida de cualquier centro religioso, como es su relación con las redes políticas nobiliarias de las distintas épocas; o porque deja al margen los temas relativos a la vida económica y a las relaciones con los habitantes de su dominio; o que se sirve de una bibliografía demasiado institucionalista y, en ocasiones, totalmente superada, etc., etc. En fin, podrá calificarse de muchas maneras, pero algo resulta evidente: a la luz de lo antes expuesto, la situación de los estudios sobre San Millán a partir del siglo XIII es desoladora, por lo que su presencia aporta una nueva visión de varios siglos, es cierto que incompleta, pero pertinente si se quiere empezar a conocer la historia actual del monasterio.

 

Indice General

  • SIGLAS Y ABREVIATURAS 13
  • MAPAS E INFOGRAFÍAS 13
  • PRESENTACIÓN 15
  • PRÓLOGO 19
  • NOTA PREVIA DEL AUTOR 25
Capítulo I

LA CONGREGACIÓN DE SAN BENITO DE VALLADOLID Y EL MONASTERIO  DE SAN MILLÁN 31

  • San Millán y la Congregación tarraconense 33
  • La vida del monasterio en tiempos de inestabilidad política, social y religiosa 35
  • La Congregación de San Benito de Valladolid: pros y contras 47
  • Dificultades para la anexión de San Millán 51
    • D. Pedro Sánchez del Castillo (1477-1500) 51
    • Incorporación del monasterio emilianense a la Congregación 56
    • Fray Juan de Soria (1501-1503) 65
    • Fray Miguel de Alzaga (1503-1511) 69
    • Muerte de fray Miguel de Alzaga (1511) 76
Capítulo II

AVATARES DE LA CONGREGACIÓN VALLISOLETANA 81

  • Inquietud y desasosiego en la Congregación 84
  • Causas del malestar y descontento entre los monjes 89
    • Vida monástica: gastos innecesarios, obras, descontrol de la economía, rentas, haciendas. 90
    • Los abades y el gobierno de las comunidades 92
    • El Capítulo General y la reforma de la Orden 94
  • Junta de Madrid 97
  • Visita de reformación a la abadía de San Millán 100
    • Recelos en la comunidad emilianense 101
    • Aceptación de los visitadores 102
    • Ejecución de los planes de reforma 105
Capítulo III

EL CENOBIO DE SUSO 111

  • En los orígenes 111
  • Ascetismo y eremitismo cristiano 112
  • Recolección benedictina en Suso 117
  • Vida religiosa en Suso 122
  • El Cardenal Aguirre y el cenobio de Suso 125
  • Destino final de Suso 127

 

Capítulo IV
LA ABADÍA DE YUSO 135
  • Dependencias monásticas 138
    • La iglesia 138
    • La sacristía 141
    • El refectorio, el dormitorio, la sala capitular… 143
    • La enfermería 144
    • La hospedería 145
    • El cementerio 146
  • Comunidad monástica 147
  • Prosiguen las obras: apuros económicos 150
  • Cargos y oficios de los monjes dentro y fuera de la abadía 156
    • El abad 158
    • Padres consejeros 162
    • Monjes oficiales dentro del claustro 163
    • Priores mayor (o primero) y segundo 164
    • Maestro de novicios 165
    • Mayordomo 166
    • Prestiñero 167
    • Padres confesores 168
    • Padres predicadores 169
    • Padre lector de casos 171
    • Padre portero y otros oficiales 172
    • Monjes oficiales extra claustra 172
    • Personal seglar de servicio 175
Capítulo V

PROCESIONES CON LAS SANTAS RELIQUIAS 179

  • Apertura del cenotafio de Suso 183
  • Difusión de las reliquias de San Millán y San Felices 187
  • Vicisitudes de las santas reliquias 193

 

Capítulo VI

TRES OFICIOS, TRES DEPENDENCIAS ESPECIALES: EL ARCHIVO, LA BIBLIOTECA Y LA BOTICA 201

  • Archivo y archiveros 202
  • Biblioteca y bibliotecarios 210
  • Nueva biblioteca 214
  • Botica y boticarios 219
  • Servidores de la botica 224
  • Otros cargos sanitarios 227
Capítulo VII

VIDA EN EL CLAUSTRO 231

  • Horario de la comunidad 232
    • Horario de invierno 232
    • Horario de verano 233
  • Liturgia y vida monástica 234
    • La cuaresma 234
    • Tiempo de pascua 236
    • Adviento y Navidad 237
    • Tiempo ordinario 239
  • Vestuario de los monjes 240
  • La oración 244
    • Oración litúrgica 244
    • Cambios y modificaciones 245
    • Exenciones de coro 246
  • La celebración de la eucaristía 249
  • La música en la liturgia: los órganos 253
  • Meditación y “lectio divina” 257
  • La clausura monástica 259
    • La clausura en el monasterio emilianense 263
    • Dispensa de la clausura conventual 265
  • Prácticas ascéticas 268
  • La comida: refecciones y colaciones 272
    • Pescado 274
    • Dificultades en el mercado de Estella 276
    • Otros productos 277
  • Trabajo y recreación 279

Capítulo VIII

ASPIRANTES AL HÁBITO, NOVICIOS, PROFESOS y “JUNIORES”. COLEGIALES Y COLEGIOS 285

  • Candidatos al hábito: requisitos para la admisión 286
    • Admisión de aspirantes 289
    • Hermanos legos 289
    • Aspirantes a monjes no legos 293
    • Selección de los aspirantes 296
  • Noviciado y profesión 299
  • Estudios 302
  • Colegios 304
  • Colegiales emilianenses 306
  • Algunos datos de interés 310

Capítulo IX

ACTIVIDADES PASTORALES FUERA DE LA CLAUSURA: IGLESIAS, ERMITAS Y VISITAS CANÓNICAS 315

  • Disputas sobre las iglesias emilianenses 317
  • Iglesias y ermitas anejas a San Millán 320
  • Injerencias de los visitadores diocesanos 324
  • Obras y reparaciones en las iglesias monasteriales 330
  • Iglesias arrendadas o encensadas 339
  • Curas seculares y regulares 342
  • Ermitas emilianenses 347
  • Visitas de los abades y sus delegados a las iglesias y ermitas emilianenses 360
    • Ritual de la visita 360
    • Aspectos esenciales por parte de los visitadores 364
  • Visitas canónicas peculiares 370
    • San Andrés de Bolívar (Álava) 370
    • Badarán (La Rioja) 372
    • San Miguel de Pedroso (Burgos) 372
    • Ventosa (La Rioja) 378
    • Camprovín (La Rioja) 380

Capítulo X

MONJES CURAS, VICARIOS, CAPELLANES Y BENEFICIADOS 383

  • Monacato y servicio pastoral 383
  • Labor pastoral del monasterio y el clero secular 385
  • Las responsabilidades ministeriales de los monjes emilianenses 387
  • Carácter temporal de estos destinos y responsabilidades 390
  • Monjes predicadores y cuaresmeros 394
  • Requisitos exigidos a monjes curas y a clérigos seculares 398
  • Tensiones y conflictos derivados del ejercicio del ministerio sacerdotal 402
  • Congruas de monjes curas, vicarios y beneficiados 407
  • Planes beneficiales 411

Capítulo XI

PRIORES Y GRANJEROS 421

  • Granjas y prioratos 421
  • Disposiciones capitulares sobre los prioratos 424
  • El monasterio de San Millán, sus prioratos y granjas 427
    • Prioratos 427
    • Granjas 430
  • Monjes granjeros y administradores: facultades y responsabilida-  des 431
  • Ubicación de los prioratos, administraciones y granjas 437
    • San Millán de la Cogolla 437
    • San Miguel de Pedroso 440
    • Cihuri (La Rioja) 444
    • Miranda de Ebro (Burgos) 450
    • Badarán (La Rioja) 452
    • Cárdenas (La Rioja) 454
    • Cordovín (La Rioja) 456
    • Tricio (La Rioja) 458
    • Bobadilla y Ventosa (La Rioja) 459
    • San Martín de Soto (La Rioja) 461
    • La Esclavitud (La Rioja) 464
    • Casalarreina (La Rioja) 466
  • Actividad de priores y granjeros 469
  • Congruas, cuentas, censuras y mandatos 479
  • Tormenta pasajera  sobre  los prioratos y las administraciones 486
  • Nuevas amenazas: la revolución francesa 492

Capítulo XII

LAS RELACIONES ENTRE LOS ABADES DE SAN MILLÁN Y LOS OBISPOS   DE CALAHORRA 497

  • La diócesis de Calahorra  y la ocupación árabe 497
  • Distintas interpretaciones del concilio de Trento 500
  • Pleitos con los diocesanos 501
  • Negativa de los diocesanos a conferir ministerios y órdenes sagra- das 511
  • Se repiten los enfrentamientos 513
  • Nuevos ataques al carácter “nullius” de los abades de San Millán: la francesada y el Trienio Constitucional (1820-1823) 518

Capítulo XIII

TIEMPO DE EXCLAUSTRACIONES, SAQUEOS Y TRIBULACIONES 533

  • La Ilustración y la vida monástica. Abadiato del P. Portela 533
  • La Francesada 538
  • Acopio de dinero, cereal y vino para las tropas francesas 539
  • San Millán, granero, bodega y botín de los franceses 542
  • Vicisitudes de los monjes 546
  • Retorno al monasterio y estado de la comunidad 549

Capítulo XIV

EL TRIENIO CONSTITUCIONAL 561

  • Síntomas de alarma 562
  • Inventario de las pertenencias del monasterio 565
    • Sacristía 565
    • Iglesia conventual 566
  • Peticiones del alcalde de San Millán y de varios curas 568
  • La suerte de los monjes 571
  • Monjes secularizados 576
  • Restablecimiento de la comunidad, reparación de edificios y recuperación de ornamentos 577
  • Abadiato del padre Albito Petite (1824-1828) 580
  • Abadiato del padre Fulgencio Montes (1828-1832) 583
  • Monjes, sacerdotes seculares y frailes afectos al carlismo 584

Capítulo XV

TERCERA EXCLAUSTRACIÓN Y DEFINITIVA 593

  • Disolución de la comunidad emilianense y salida del monasterio 595
  • Suerte de los monjes de San Millán 596
  • Faustino Matute Lacalle, lego benemérito emilianense 600
  • Los exclaustrados emilianenses Anselmo Campomanes y Ambrosio Nieves 602
  • Restablecimiento de la vida religiosa en San Millán: Obispado de Calahorra 609

Capítulo XVI

DESTINO DEL MONASTERIO DE YUSO 609

  • Fricciones entre los exclaustrados benitos y los frailes de San Francisco 612
  • Intervención del nuevo obispo calagurritano 614
  • Mediación del cardenal arzobispo de Toledo 619
  • Llegada de los Agustinos Recoletos a San Millán 623

ANEXO

APORTACIONES ECONÓMICAS VOLUNTARIAS DE LOS MONJES

  • Peculio 637
  • Expolio de los bienes del monje muerto 638
  • Misas por los difuntos 639
  • Monjes bienhechores 640
  • Donativos y aportaciones voluntarias 641

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