Monasterio de San Millán

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Las Glosas Emilianenses: el despertar de una lengua

«En San Millán encontramos algo más que palabras aisladas. Encontramos una lengua capaz de expresar ideas completas por sí misma.»

Códice 60. Glosas Emilianenses. San Millán de la Cogolla.
Códice 60. Glosas Emilianenses

¿Qué son las Glosas Emilianenses?

Las glosas vienen señaladas con el círculo. Son las aclaraciones en castellano que hace el monje del texto originario que está en latín.

Las Glosas son anotaciones realizadas por un monje sobre un manuscrito latino conservado en el monasterio de San Millán.

Fueron escritas para facilitar la comprensión del texto, pero con el paso de los siglos adquirieron una importancia extraordinaria. Gracias a ellas podemos contemplar uno de los momentos decisivos de la historia cultural de Europa: el nacimiento de una nueva lengua escrita.

Lo que comenzó como una ayuda para la lectura terminó convirtiéndose en uno de los documentos fundamentales para comprender los orígenes del castellano.

Mucho más que unas palabras sueltas

«Las Glosas Emilianenses no testimonian el nacimiento de unas palabras; testimonian el nacimiento de una lengua.»

Con frecuencia se afirma que las Glosas Emilianenses contienen las primeras palabras escritas en castellano. Sin embargo, esa afirmación resulta insuficiente para comprender su verdadero valor.

Palabras romances aisladas aparecen también en otros documentos medievales.

Lo excepcional de las Glosas es que muestran una lengua que ya posee estructura propia, vocabulario propio y capacidad para expresar ideas completas.

El monje glosador no se limita a sustituir palabras latinas por equivalentes romances. En determinados pasajes redacta explicaciones completas utilizando una lengua diferente del latín y perfectamente comprensible para sus contemporáneos.

El texto señalado a la derecha constituye una de las célebres Glosas Emilianenses. Ya no se trata de simples palabras aisladas para aclarar el latín, sino de un texto con estructura propia y capacidad para expresar un pensamiento completo.

El primer testimonio de una lengua hecha

«Aquí la lengua dejó de ser solamente hablada para comenzar a pensarse y escribirse.»

Fraile de San Millán en la biblioteca del monasterio.

Las Glosas permiten contemplar el momento en que el romance deja de ser únicamente una lengua hablada para convertirse también en una lengua escrita.

Hasta entonces el latín era la lengua habitual de la cultura, de la enseñanza y de los libros.

En San Millán vemos algo nuevo: una lengua nacida del latín comienza a utilizarse para explicar, interpretar y comunicar el pensamiento.

La nueva lengua ya no depende completamente del latín. Es capaz de expresarse por sí misma.

El Escritorio de San Millán

«El Scriptorium de San Millán se convirtió en un importante centro cultural.»

Las Glosas Emilianenses nacieron en un ambiente de estudio y trabajo intelectual.

Durante siglos los monjes de San Millán copiaron manuscritos, conservaron textos antiguos y transmitieron el conocimiento de generación en generación.

Aquellas anotaciones realizadas en los márgenes de un códice son fruto de una tradición cultural desarrollada en uno de los grandes centros intelectuales de la Edad Media hispánica.

01.-ESCRITORIO
Scriptorium medieval
El Escritorio de San Millán

Castellano y euskera

«Las Glosas conservan también algunas de las manifestaciones escritas más antiguas de la lengua vasca.»

Las Glosas Emilianenses poseen además un valor excepcional para la historia del euskera.

Entre las anotaciones aparecen expresiones escritas en lengua vasca que constituyen algunos de los testimonios más antiguos conservados de este idioma.

Por ello, las Glosas son una referencia fundamental tanto para la historia del castellano como para la del euskera.

Los Glosarios de San Millán

San Millán, centro de saber y testimonio de los primeros romances

Las Glosas Emilianenses son anotaciones escritas entre las líneas y en los márgenes de un códice latino. Incluyen pasajes en latín, romance y euskera, y muestran cómo los monjes aclaraban textos para hacerlos más comprensibles. Algunas de sus formas romances se cuentan entre los testimonios escritos más antiguos de una lengua romance peninsular, vinculada a los orígenes del castellano. La variedad lingüística concreta sigue siendo objeto de estudio.

La labor de las Glosas se enmarca en la intensa actividad del escritorio de San Millán, donde los monjes copiaban, estudiaban y transmitían textos. De este centro proceden tres importantes glosarios medievales: los códices 24, 46 y 31. Los códices 24 y 46, fechados en 917 y 964, respectivamente, son anteriores a las Glosas Emilianenses. El códice 31 se suele datar en el siglo XI. Entre los tres destaca especialmente el Códice 46.

Terminado en el año 964 y conservado actualmente en la Real Academia de la Historia, el Códice 46 contiene un extenso glosario latino de más de 20.000 entradas. Reúne palabras, explicaciones y conocimientos de campos muy diversos, por lo que se considera una obra de carácter enciclopédico. Los investigadores Claudio y Javier García Turza lo describieron como un repertorio que recogía «casi todos los saberes que el hombre poseía» en su época. Además, sirvió de modelo para glosarios posteriores relacionados con Silos.

El Códice 46 no contiene las Glosas Emilianenses: son manuscritos distintos. Sin embargo, ambos testimonian la riqueza intelectual de San Millán. Las Glosas permiten acercarse a las primeras huellas escritas del romance; el Códice 46 muestra la capacidad de los monjes para recopilar, ordenar y explicar el saber. En conjunto, dan cuenta del papel del escritorio emilianense en la transmisión de la cultura y en el estudio de los orígenes de las lenguas romances peninsulares.

Códice 46. Glosario. Monasterio de San Millán de la Cogolla
Códice 46. Glosario. Monasterio de San Millán de la Cogolla
Glosario. Códice 46

¿Dónde se encuentran actualmente las Glosas?

«El manuscrito original que contiene las Glosas Emilianenses se conserva hoy en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia, en Madrid, junto con un importante conjunto de códices procedentes del Monasterio de San Millán.»

Las célebres Glosas Emilianenses se encuentran en el llamado Códice 60, un manuscrito elaborado en el escritorio de San Millán entre los siglos IX y XI. Durante siglos permaneció en el monasterio formando parte de un fondo de códices y documentos que hace de San Millán una de las  bibliotecas monásticas más importantes de la España medieval.
 
Las investigaciones realizadas por Javier García Turza, profesor de Historia Medieval de la Universidad de La Rioja, han aportado nueva documentación sobre la salida de este patrimonio documental. Según sus estudios, el Códice 60 y más de sesenta códices emilianenses abandonaron San Millán en 1851, siendo trasladados a Madrid sin conocimiento de sus propietarios ni de las autoridades competentes de la época, por lo que dicha salida habría sido contraria a la legalidad entonces vigente.
 
Actualmente, el Códice 60 y numerosos manuscritos históricos procedentes de San Millán forman parte de los fondos custodiados por la Real Academia de la Historia, donde son conservados y estudiados como algunas de las piezas más valiosas del patrimonio documental español.
 
 

Un facsímil en el monasterio

Aunque el original no se encuentra hoy en San Millán, los visitantes pueden contemplar en el Monasterio de Yuso una reproducción facsimilar realizada con gran fidelidad. Gracias a ella es posible acercarse al aspecto auténtico del manuscrito y descubrir las páginas donde los monjes emilianenses escribieron las anotaciones que han convertido a las Glosas Emilianenses en una referencia fundamental para la historia de la lengua española.

Contemplar este facsímil en el lugar donde nació el manuscrito permite comprender mejor la extraordinaria labor cultural desarrollada durante siglos por el escritorio de San Millán y la importancia universal de su legado.

Códice 60. Facsímil. Monasterio de San Millán de la Cogolla.
Glosas Emilianenses. Códice 60. Facsímil. Monasterio de Yuso

Del nacimiento de la lengua al nacimiento de la literatura

«Si las Glosas representan el nacimiento de la lengua escrita, Berceo representa el nacimiento de la literatura castellana.»

Las Glosas muestran una lengua que comienza a escribirse.

Dos siglos más tarde, Gonzalo de Berceo utilizará esa misma lengua para crear las primeras grandes obras literarias en castellano.

Por ello, las Glosas son una referencia fundamental tanto para la historia del castellano como para la del euskera.

Busto de Gonzalo de Berceo en su pueblo, Berceo, situado a dos kilómetros del monasterio de San Millán.
Gonzalo de Berceo

«Entre los manuscritos de San Millán surgió una lengua capaz de expresar el pensamiento, transmitir el conocimiento y convertirse en vehículo de cultura. Las Glosas Emilianenses son el testimonio de ese momento extraordinario.»

Contacto

Monasterio de San Millán de Yuso. Agustinos Recoletos. 26326 San Millán de la Cogolla. La Rioja. España. Teléfono: +34 941 373 049 – info@monasteriodeyuso.org  – www.monasteriodesanmillan.com 

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